domingo, 28 de agosto de 2016

28 de junio de 2025, almunia de doña godina

Era temprano cuando me puse en marcha, deje a Pau configurando el portàtil para conectarse a Internet y me dirigí hacia la furgoneta, era una furgoneta Citroën atrotinada, la puse en marcha y me encamine.
La carretera estaba vacía,  solo algunas casas aisladas en los campos que parecían vacías,  en caso de no encontrar nada en el pueblo podía investigar en estas casas, llegando al pueblo había una fábrica en una curva al girar, al fondo estaba el pueblo.
Pare el coche, al final de la carretera justo en la entrada del pueblo veía una barricada y un letrero grande en el que se podía leer  "zona libre de virus, desde la vuelta si se acerca a la barrera dispararemos". En ese momento encima de la barricada apareció un hombre, llevaba en las manos un rifle y miraba hacia mi posición.  En ese momento entendí porque no había vehículos en esa carretera, recordé de los primeros días que en la televisión hablaban de pueblos libres de virus que se habían fortificado para evitar contagios, estaba ante uno de ellos.
No tenía alternativa hice girar la furgoneta y volví por el mismo camino. Decidí provar suerte en alguna de las casas, la primera que encontré  era una casa de color blanco pequeña, no pare no quería pasar mucho tiempo cerca de ese pueblo, seguramente la actitud de la gente seria hostil antes los forasteros y no debía olvidar que yo era portador del virus, por lo que no debía tener contacto con  ellos, además era una casa pequeña no había parking por lo que no creía que hubiese ningún vehículo.
La segunda casa estaba abandonada, seguramente desde antes del comienzo del contagio, con lo que al primer vistazo lo descarte.
Finalmente aunque a unos metros de la carretera encontré una casa grande, en el lateral derecho tenía una entrada grande que debía dar a un almacén o garaje. La casa tenía dos pisos, la puerta principal estaba abierta y había ventanas en los laterales cubiertas de rejas, entre con cuidado grite varias veces, no quería sorpresas.
En la casa todo parecía normal, estaba tal y como la habían dejado sus habitantes, estaba preparado para encontrarme algún cuerpo en las habitaciones, pero no había nada de nada.
Finalmente decidí ir al almacén,  la puerta estaba cerrada con un candado, era una de esas puertas metálicas que se desplazan lateralmente,  había tenido la previsión de coger del almacén de antenistas una cizalla grande, no me costó habrir la puerta. En el interior había un tractor, un remolque y en la parte lateral dos quads, una buena noticia para variar, los dos tenían las llaves puestas arranque uno de ellos, el motor se puso en marcha sin problemas, por suerte tenía el deposito lleno, era momento de volver a la caravana.

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